Este mes de agosto, hemos estado mi marido, mi hermana de nueve años y yo, una semanita de vacaciones en un camping. Ha sido una experiencia novedosa para todos, ellos porque nunca habían ido y para mí porque mi última vez fue cuando tenía seis años.
He querido que además de ser unas vacaciones especiales para todos, fueran también un ejercicio de minimalismo. Partiendo de la base de que para mí el minimalismo significa tener lo justo y necesario para vivir de forma cómoda, tuve que definir que era lo "necesario" para pasar siete noches fuera de casa.
Pregunté a personas que ya habían acampado anteriormente, qué era necesario e intenté conseguir parte del material prestado, el resto de la información y cosas, lo saqué de internet.
Lo más importante era la tienda, que me la iban a prestar, pero como era de difícil montaje y no estoy en mi mejor condición física, al final me decanté por una de montaje fácil tipo pop-up, que estaba de oferta. Me decidí por la Inesca pop-up twin porque de 120€ que costaba en otra página, la encontré en otra con descuento por 58€ con los gastos de envío incluidos. Es una tienda ligera, fácil de transportar con forma de dos iglús unidos, uno de ellos con mosquitera a efectos "dormitorio" donde hemos metido un colchón hinchable de 140cm de ancho y el otro iglú, donde ha dormido otra persona con un colchón de 70cm, hemos guardado nuestras cosas, nos guarecimos el día que llovió y nos hemos cambiado de ropa. Estamos muy contentos con ella ya que ha sido muy confortable y práctica.
A parte de la tienda, también hicimos una inversión con la compra de los dos colchones (uno doble y otro individual) el hinchador de pie, piquetas, suelo de rafia, dos linternas y la mesa plegable, todo del Decathlon. Las piquetas fueron un gasto imprevisto ya que las de la tienda eran para suelo blando y al clavarlas, se doblaron todas menos una. No hubo más remedio que comprar piquetas para suelo duro. El hornillo eléctrico lo saqué de una tarjeta regalo que todavía no había gastado con la idea de tenerlo en caso de que algún día nos falle el gas de casa.
Antes de irnos de viaje, encontré un consejo para tener mayor comodidad que era poner suelo de goma en el interior, así que me agencié de veinte piezas tipo puzzle de goma eva en un bazar chino, más dos esterillas de yoga que tenía en casa. Una de ellas la puse fuera de la tienda a modo de alfombra en la que nos descalzábamos antes de entrar y el resto dentro. Me alegré muchísimo de haberlas llevado, ya que gracias a ellas no hemos notado ni una piedra.
El resto de trastos han sido una mezcla de objetos prestados y de cosas que tenía por casa y que no veía necesidad de invertir en versiones más portátiles o ligeras. Me refiero al barreño, las sillas plegables del comedor, las almohadas, la ropa de cama, alargos para conectar los aparatos, el ventilador, una lámpara, la barbacoa portátil, menaje de cocina... Ahora que la experiencia ha pasado y que estamos de acuerdo en que queremos repetirla en el futuro, hemos decidido que añadiremos sólo dos mejoras: una carpa impermeable que nos proteja tanto del sol como de la lluvia y unas sillas plegables de camping ya que las de casa ocupan mucho espacio en el maletero.
Ahora la cuestión es, ¿ha sido la experiencia tan minimalista como pretendía? La respuesta es sí y no. Para ser la primera vez, no ha habido nada que haya echado de menos o que no hayamos podido conseguir yendo de compras por lo que nuestras necesidades han estado del todo cubiertas. Lo que sí hemos comprobado es que nos hemos llevado cosas que o bien no se usaron o no tuvieron la cantidad de uso suficiente como para que mereciera la pena transportarlas. Esto nos enseñó algo valioso para el futuro como que:
- La vajilla basta con que se componga de un juego por persona con una taza, un plato llano, un plato hondo, cucharilla, cuchara, tenedor y cuchillo. No nos hicieron falta los platos pequeños ni las fuentes ya que repartimos la comida directamente en cada plato.
- El menaje: hemos usado una cuchara de madera, una rasera, un colador, una olla, una sartén, unas pinzas de barbacoa, unos pinchos de barbacoa, tabla de cortar, un cuchillo afilado, un pelador, un abridor y un par de tuppers para guardar la comida sobrante. Nos sobró una sartén, el cazo y varios tuppers.
- El churro de piscina se usó una vez.
- La sombrilla no la usamos ya que en la piscina había.
- Me preocupaba mucho el tema de los mosquitos por lo que me armé hasta los dientes, llevándome una mosquitera de dosel, spray para el cuerpo, spray concentrado, dos cajas de espirales de exterior y muchas velas de citronela que se han muerto de risa dentro del maletero del coche. La próxima vez me llevaré sólo el spray para el cuerpo y si veo que hay muchos mosquitos, entonces compraré lo que haga falta.
- Comida y bebida: una cosa es llevarse pequeños tarros con especias para cocinar y otra lo que yo hice, llenando una caja de productos en sobre, en lata y demás. Esto habría estado muy bien si nos hubiéramos ido de acampada al centro del bosque pero estando en ciudad y con tantos supermercados cerca, fue una pérdida de tiempo, esfuerzo y espacio ya que muchas cosas han regresado de vuelta.
- Neveras: nos hemos llevado la rígida y una plegable. Una vez en el camping nos dieron la opción de alquilar una nevera normal. Desde mi punto de vista, nos sobró una de las neveras.
- Ropa: Como nos hemos llevado una pastilla de jabón y hemos pasado más tiempo en la piscina que en otro sitio, la mitad de la ropa ni la hemos sacado de la mochila. Después de ducharnos hemos lavado, tendido y vuelto a poner.
- Con los juegos de mesa y el neceser lo hemos clavado, no sobró ni faltó nada, teníamos tiritas, agua oxigenada, set básico de manicura, spray solar, tapones de cera para la piscina entre otros.
- Toallas: Nos hemos llevado de más, para próximas ocasiones, con dos toallas por persona hay más que suficiente, a poder ser ambas de playa para darles más uso.
Está visto que de todas las situaciones se aprende y seguro que las próximas vacaciones serán más minimalistas.
