Hacen entrevistas a otros grandes bloggers sobre minimalismo, autores de The zen project, project333, entre otros. También hablan personas que viven en minicasas, otra cosa que me encanta. Merece la pena darle una oportunidad a este documental.
Minimalízame
En este blog explico mi viaje para conseguir una vida más minimalista. Compartiré mis experiencias, aprendizajes y consejos para que otras personas también puedan mejorar sus vidas gracias al "Menos es más"
viernes, 16 de febrero de 2018
Documental The Minimalist
Hacen entrevistas a otros grandes bloggers sobre minimalismo, autores de The zen project, project333, entre otros. También hablan personas que viven en minicasas, otra cosa que me encanta. Merece la pena darle una oportunidad a este documental.
sábado, 2 de septiembre de 2017
Organizar el armario jugando
A pesar de que esta va a ser mi tercera temporada de otoño con el armario cápsula, sigue suponiéndome un reto escoger las prendas con las que me vestiré los próximos tres meses, por dos razones:
- Tengo bastante ropa que me gusta pero que de momento no me puedo poner. (Está guardada en una caja en una balda lo suficiente visible como para motivarme.)
- Hay prendas de la temporada anterior que usé tanto que las tuve que tirar, así que ya no cuento con ellas.
Cuando tenga un rato a solas, me pondré a formar conjuntos con aquellas prendas que no usé o que conservo del año anterior. El truco que voy a utilizar es muy parecido al que usaba cuando de niña jugaba con las muñecas recortables de papel: Escojo una camiseta que me gusta e intento formar como mínimo tres conjuntos diferentes con pantalones, faldas y chaquetas, si lo cumple, la pongo en una percha dentro del armario si no, se queda fuera. Así con cada una. Normalmente suelo tener suficiente con los conjuntos colgados, pero si veo que no, pienso que necesitan esas prendas que aparté y me voy a buscarlo a alguna tienda. Si pasan los meses y a pesar de ser mi talla y haberlo podido utilizar, no lo he hecho, entonces aplico lo siguiente: guardo algo que sí uso, obligándome a utilizarlo y si aún así sigo sin usarlo, entonces lo regalo.
Al elegir vivir con un armario minimalista, he visto que no hay lugar para aquello que "no me convence", "no me sienta bien" o "no me gusta", además, me divierte combinar las prendas de forma diferente, tratando de no repetir. Hasta la fecha, nadie se ha dado cuenta de que utilizo siempre las mismas cosas a no ser que se lo diga e incluso a veces me sorprende alguien preguntándome si lo que llevo es nuevo solo por ponérmelo de manera diferente.
Sí que es verdad que cada temporada estreno cosas pero suelen ser básicos muy parecidos a los anteriores y hay que tener mucho ojo para diferenciarlos. Como por ejemplo la rebeca negra. Tiré una del H&M de algodón de cuello redondo y la he sustituido por otra negra del Lefties con cuello en v pronunciado que contiene viscosa. Ir de compras ya no es uno de mis hobbies, pero si lo hago, cumplo a rajatabla el "uno entra, uno sale", gracias a eso mi armario está siempre organizado y me resulta fácil vestirme por las mañanas.
Otro beneficio que veo con el paso del tiempo es que mis cosas cada vez ocupan menos espacio. Antes de empezar con el proyecto 333, invadía parte del armario de mi marido e incluso guardaba prendas de otras temporadas como chaquetas o jerséis en otros cajones. Estoy convencida de que sigo teniendo demasiado, pero al menos ahora lo tengo todo en mi parte del armario.
viernes, 1 de septiembre de 2017
Revisando el armario
Empieza el mes de Septiembre y en pocas semanas empezará el otoño, con sus días cada vez más cortos y su correspondiente bajada de temperaturas. Ayer pasamos de 29 a 25 grados, y empecé a mirar mi armario de reojo, con la sospecha de que no está preparado para la nueva temporada que está por venir.
Antes de empezar el verano ya me sobraban algunos kilos pero llevaba unos meses haciendo ejercicio y empezaba, poco a poco, a ver resultados. Entonces, tuve una trombosis, la actividad física se paró de golpe y porrazo, no salía de casa y engordé. Me vi obligada a comprar ropa más grande y ancha, pues me costaba vestirme sola. Mi estilo este verano ha sido muy hippie, con pantalones anchos, muy finos, con estampados de colores que combiné con camisetas de tirantes de colores lisos. Son prendas que aún podré llevar el verano que viene una vez me haya quitado los kilos que me sobran, ya que a más holgadas mejor quedan.
La pregunta que me hacía era ¿Me entrará algo de la temporada anterior? Para salir de dudas, me animé a sacarlo TODO, lo puse encima de la cama e hice una primera revisión.
Tiré las prendas a las que ya les había llegado a su fin porque los colores o la tela se veían desgastados, tenían rozaduras y/o alguna mancha imposible de sacar. El suelo se empezó a llenar de camisetas y rebecas. Debo decir que no me resulta fácil tirar algo que me gusta y sé que me sienta bien, pero al menos me consuela saber que si termina en la basura, es porque lo he estado usando de forma regular en vez de morirse de risa dentro del armario.
Del resto, no me ha hecho falta probarme demasiadas cosas, porque sé a simple vista que no me van a entrar. Son prendas preciosas de la talla 40 / M, que ya llevo mucho tiempo sin poder ponerme. Todo eso lo volví a guardar y miré lo que me quedaba de la talla 42 / L. Buenas noticias, hasta que vuelva a la talla deseada, voy a poder empezar la temporada con algunas mallas, camisetas de manga corta, tres cuartos y manga larga. Lo que me faltaba eran rebecas, así que hoy me fui al centro comercial. Como no puedo andar todavía del todo bien me he preocupado sólo por buscar el tipo de modelo y tejido adecuado para el otoño-invierno en un par de tiendas concretas en la sección de básicos. Tenía muy claro los colores y las formas que quería, así que he hecho las compras en tiempo récord. Ahora sólo me falta elegir las prendas definitivas de mi armario cápsula de otoño, pero aún tengo tiempo para pensarlo porque sé que tengo todo cuanto necesito.
jueves, 13 de julio de 2017
Primera vez de camping
- La vajilla basta con que se componga de un juego por persona con una taza, un plato llano, un plato hondo, cucharilla, cuchara, tenedor y cuchillo. No nos hicieron falta los platos pequeños ni las fuentes ya que repartimos la comida directamente en cada plato.
- El menaje: hemos usado una cuchara de madera, una rasera, un colador, una olla, una sartén, unas pinzas de barbacoa, unos pinchos de barbacoa, tabla de cortar, un cuchillo afilado, un pelador, un abridor y un par de tuppers para guardar la comida sobrante. Nos sobró una sartén, el cazo y varios tuppers.
- El churro de piscina se usó una vez.
- La sombrilla no la usamos ya que en la piscina había.
- Me preocupaba mucho el tema de los mosquitos por lo que me armé hasta los dientes, llevándome una mosquitera de dosel, spray para el cuerpo, spray concentrado, dos cajas de espirales de exterior y muchas velas de citronela que se han muerto de risa dentro del maletero del coche. La próxima vez me llevaré sólo el spray para el cuerpo y si veo que hay muchos mosquitos, entonces compraré lo que haga falta.
- Comida y bebida: una cosa es llevarse pequeños tarros con especias para cocinar y otra lo que yo hice, llenando una caja de productos en sobre, en lata y demás. Esto habría estado muy bien si nos hubiéramos ido de acampada al centro del bosque pero estando en ciudad y con tantos supermercados cerca, fue una pérdida de tiempo, esfuerzo y espacio ya que muchas cosas han regresado de vuelta.
- Neveras: nos hemos llevado la rígida y una plegable. Una vez en el camping nos dieron la opción de alquilar una nevera normal. Desde mi punto de vista, nos sobró una de las neveras.
- Ropa: Como nos hemos llevado una pastilla de jabón y hemos pasado más tiempo en la piscina que en otro sitio, la mitad de la ropa ni la hemos sacado de la mochila. Después de ducharnos hemos lavado, tendido y vuelto a poner.
- Con los juegos de mesa y el neceser lo hemos clavado, no sobró ni faltó nada, teníamos tiritas, agua oxigenada, set básico de manicura, spray solar, tapones de cera para la piscina entre otros.
- Toallas: Nos hemos llevado de más, para próximas ocasiones, con dos toallas por persona hay más que suficiente, a poder ser ambas de playa para darles más uso.
jueves, 1 de diciembre de 2016
¿Black Friday? No para mí
La semana pasada fue "Black Friday" idea importada de EEUU, que consiste en incentivar las ventas aplicando descuentos.
Durante los días previos, el correo electrónico se me llenó de publicidad indeseada en el que me invitaban a adelantar las compras navideñas, o a darme unos cuantos caprichos.
Las noticias sobre descuentos, dónde encontrar las mejores gangas, cómo se preparan las tiendas para ese día, cuanto se gastaría cada español, de media, y cuales serían los objetos más vendidos, se repetían.
El mismo día escuché a gente comentando que en cuanto terminaran de trabajar, irían de tiendas a por unos artículos a los que ya le habían echado el ojo. Me pareció perfecto, porque mientras ellos estarían en atascos y en centros comerciales abarrotados, yo me iría al gimnasio. Fue una idea maravillosa, la verdad. Pocas veces he encontrado tantas maquinas libres un viernes y tanto espacio para bailar durante la clase de Zumba.
La cosa es que poca gente parecía valorar la idea de NO comprar durante el Black Friday. ¿Tanto necesitaban todas esas cosas? ¿De verdad les suponía un ahorro tan grande comprar ese día en vez de cualquier otro? ¿Cuánta de esa gente que fue de tiendas terminó gastando de más? ¿O compró cosas que utilizarán poco o nada?
La cosa es que no sentí la necesidad de comprar ese día y tampoco al lunes siguiente, bautizado como Cyber Monday. Puestos a copiar a América, ¿porqué no hacemos la cena de acción de gracias?
viernes, 6 de mayo de 2016
Cómo empezar un reto de moda minimalista
sábado, 30 de abril de 2016
Documental minimalista
- Guardar durante un año todas sus pertenencias en un trastero. Y cuando dice todo, es TODO. Por eso el mozo aparece desnudo.
- Sólo puede recuperar una cosa al día.
- No comprar nada nuevo.

