Empezar un reto minimalista suele desencadenar en un efecto dominó. Pruebas una cosa y al ver que funciona, que trae beneficios a tu vida, empiezas a leer más sobre el tema y se te abre un mundo de posibilidades.
En mi caso lo que logré en poco más de un mes, fue tener un mejor estilo, el armario ordenado, recibir más piropos, ahorrar tiempo por las mañanas, al lavar, tender y guardar de nuevo. También tenía más dinero, porque poco a poco iba domando a la adicta a las compras que llevo dentro. No es fácil cambiar este hábito de comprar por comprar y más teniendo en cuenta que es un hábito muy asentado en el tiempo. Así que me dije, si con la ropa aplico el 1 entra 1 sale (del armario) y el sólo comprar lo que necesito, ¿con qué más lo podría hacer?
Abrí el cajón donde guardo el maquillaje, los pintauñas y las cremas y ahí tuve mi respuesta. Un cajón grande, a rebosar y totalmente desorganizado. Así nació mi reto termínalo.
Si alguien se quiere apuntar es muy sencillo. Es gratis, no tienes que hacer ningún click ni enviar ningún email. Es tan sencillo como buscar un rato libre, una libreta, un bolígrafo, un trapo húmedo, una bolsa de basura y seguir los siguientes pasos:
1. Vacía el cajón. Sácalo todo, es necesario. Te aconsejo que aproveches este momento para limpiarlo a fondo, ahora que no hay nada adentro.
2. Revisa las fechas de caducidad. Si está caducado o lleva más tiempo abierto de lo recomendado por el fabricante, debe ir directamente a la basura. Para comprobarlo, busca un símbolo en forma de tarro con un número y una M. Para que se entienda 6M quiere decir usar preferentemente hasta seis meses después de abierto y 12M un año. Los cosméticos tienen conservantes que van perdiendo propiedades con el tiempo. También se llenan de ácaros y bacterias.
3. Si hay productos repetidos, por ejemplo dos máscaras de pestañas, guardar una y no vuelvas a sacar la otra hasta haber gastado la primera. Esto hará que esté todo más organizado y sea más fácil de encontrar. Pero ojo, no olvides dónde lo pones, no vaya a ser que pienses que no tienes y acabes comprando otra. (Me ha pasado).
Si lo has seguido estos puntos correctamente, ahora tendrás dos montones. El de productos que vas a usar y el que vas a guardar ( lo que has metido en la bolsa de basura no cuenta, dile adiós. Sé que da pena tirar algunas cosas y más cuando están casi nuevas, pero no merece la pena poner en riesgo tu piel o cuero cabelludo con una alergia o reacción por no tirar algo que está caducado. A partir de aquí solo te queda seguir el cuarto y último paso:
4. Ordenar. Si separas el maquillaje o los cosméticos de diario de los eventuales (semanales o de fiesta) ganarás mucho tiempo. El sistema de organización que elegí fue poner mini cestas de plástico de diferentes tamaños. En uno puse todo lo relacionado con las uñas (pinta uñas, acetona, algodones, corta uñas, limas), en otro el maquillaje en polvo y en crema, en otro las brochas, lápices de ojos, y los pintalabios, uno para las cremas faciales y otro para las corporales. Este sistema me funciona pero cada cuál tiene que ver cuál le va mejor.
Los principales beneficios de hacer esto es que encuentras todo a la primera, sin rebuscar, cuidas tu piel, conforme vas gastando, vas viendo por ejemplo que colores de maquillaje usas más y cuales a penas tocas. Esta información ha sido muy útil para mí porque aunque sea muy tentador comprar una caja de maquillaje nueva, ahora me decanto por sombras individuales que sé que voy a usar y que ocupan menos espacio. Sabes lo que tienes con lo que se evitan las compras duplicadas. Otro beneficio es que con lo que ahorras no comprando cosas que no usas, puedes permitirte comprar productos de mejor calidad. Ejemplo: en vez de tener 25 pinta uñas de los chinos (de poca calidad, que pierden el color rápidamente, dejan las uñas amarillas o se cuartean), tengo 6 de mejor calidad de uso habitual y si quiero mayor variedad de tonos, por cambio de temporada o por ser un color de moda, compro envases más pequeños.
Es posible que algún lector masculino que haya entrado en el blog haya salido despavorido o aburrido hasta la muerte al ver que hablo de cosas "de chicas". Si ese es el caso, lo siento. Si no, ya te habrás dado cuenta de que soy una mujer, hablo de cosas que me afectan y suelo utilizar el género femenino. A parte de eso, hay que tener claro que esto que cuento se puede aplicar a otras áreas de la vida diaria, seas hombre o mujer, seas más o menos coquet@, tengas la edad que tengas. Elige un área de tu vida que quieras cambiar, preferiblemente algo pequeño o fácil la primera vez, como el armario o el cajón de la cosmética, y luego pasa a la acción.