sábado, 2 de septiembre de 2017

Organizar el armario jugando

A pesar de que esta va a ser mi tercera temporada de otoño con el armario cápsula, sigue suponiéndome un reto escoger las prendas con las que me vestiré los próximos tres meses, por dos razones:

- Tengo bastante ropa que me gusta pero que de momento no me puedo poner. (Está guardada en una caja en una balda lo suficiente visible como para motivarme.)

- Hay prendas de la temporada anterior que usé tanto que las tuve que tirar, así que ya no cuento con ellas.

Cuando tenga un rato a solas, me pondré a formar conjuntos con aquellas prendas que no usé o que conservo del año anterior. El truco que voy a utilizar es muy parecido al que usaba cuando de niña jugaba con las muñecas recortables de papel: Escojo una camiseta que me gusta  e intento formar como mínimo tres conjuntos diferentes con pantalones, faldas y chaquetas, si lo cumple, la pongo en una percha dentro del armario si no, se queda fuera. Así con cada una. Normalmente suelo tener suficiente con los conjuntos colgados, pero si veo que no, pienso que necesitan esas prendas que aparté y me voy a buscarlo a alguna tienda. Si pasan los meses y a pesar de ser mi talla y haberlo podido utilizar, no lo he hecho, entonces aplico lo siguiente: guardo algo que sí uso, obligándome a utilizarlo y si aún así sigo sin usarlo, entonces lo regalo.

Al elegir vivir con un armario minimalista, he visto que no hay lugar para aquello que "no me convence", "no me sienta bien" o "no me gusta", además, me divierte combinar las prendas de forma diferente, tratando de no repetir. Hasta la fecha, nadie se ha dado cuenta de que utilizo siempre las mismas cosas a no ser que se lo diga e incluso a veces me sorprende alguien preguntándome si lo que llevo es nuevo solo por ponérmelo de manera diferente.

Sí que es verdad que cada temporada estreno cosas pero suelen ser básicos muy parecidos a los anteriores y hay que tener mucho ojo para diferenciarlos. Como por ejemplo la rebeca negra. Tiré una del H&M de algodón de cuello redondo y la he sustituido por otra negra del Lefties con cuello en v pronunciado que contiene viscosa. Ir de compras ya no es uno de mis hobbies, pero si lo hago, cumplo a rajatabla el "uno entra, uno sale", gracias a eso mi armario está siempre organizado y me resulta fácil vestirme por las mañanas.

Otro beneficio que veo con el paso del tiempo es que mis cosas cada vez ocupan menos espacio. Antes de empezar con el proyecto 333, invadía parte del armario de mi marido e incluso guardaba prendas de otras temporadas como chaquetas o jerséis en otros cajones. Estoy convencida de que sigo teniendo demasiado, pero al menos ahora lo tengo todo en mi parte del armario.

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