- La vajilla basta con que se componga de un juego por persona con una taza, un plato llano, un plato hondo, cucharilla, cuchara, tenedor y cuchillo. No nos hicieron falta los platos pequeños ni las fuentes ya que repartimos la comida directamente en cada plato.
- El menaje: hemos usado una cuchara de madera, una rasera, un colador, una olla, una sartén, unas pinzas de barbacoa, unos pinchos de barbacoa, tabla de cortar, un cuchillo afilado, un pelador, un abridor y un par de tuppers para guardar la comida sobrante. Nos sobró una sartén, el cazo y varios tuppers.
- El churro de piscina se usó una vez.
- La sombrilla no la usamos ya que en la piscina había.
- Me preocupaba mucho el tema de los mosquitos por lo que me armé hasta los dientes, llevándome una mosquitera de dosel, spray para el cuerpo, spray concentrado, dos cajas de espirales de exterior y muchas velas de citronela que se han muerto de risa dentro del maletero del coche. La próxima vez me llevaré sólo el spray para el cuerpo y si veo que hay muchos mosquitos, entonces compraré lo que haga falta.
- Comida y bebida: una cosa es llevarse pequeños tarros con especias para cocinar y otra lo que yo hice, llenando una caja de productos en sobre, en lata y demás. Esto habría estado muy bien si nos hubiéramos ido de acampada al centro del bosque pero estando en ciudad y con tantos supermercados cerca, fue una pérdida de tiempo, esfuerzo y espacio ya que muchas cosas han regresado de vuelta.
- Neveras: nos hemos llevado la rígida y una plegable. Una vez en el camping nos dieron la opción de alquilar una nevera normal. Desde mi punto de vista, nos sobró una de las neveras.
- Ropa: Como nos hemos llevado una pastilla de jabón y hemos pasado más tiempo en la piscina que en otro sitio, la mitad de la ropa ni la hemos sacado de la mochila. Después de ducharnos hemos lavado, tendido y vuelto a poner.
- Con los juegos de mesa y el neceser lo hemos clavado, no sobró ni faltó nada, teníamos tiritas, agua oxigenada, set básico de manicura, spray solar, tapones de cera para la piscina entre otros.
- Toallas: Nos hemos llevado de más, para próximas ocasiones, con dos toallas por persona hay más que suficiente, a poder ser ambas de playa para darles más uso.
En este blog explico mi viaje para conseguir una vida más minimalista. Compartiré mis experiencias, aprendizajes y consejos para que otras personas también puedan mejorar sus vidas gracias al "Menos es más"
jueves, 13 de julio de 2017
Primera vez de camping
jueves, 1 de diciembre de 2016
¿Black Friday? No para mí
La semana pasada fue "Black Friday" idea importada de EEUU, que consiste en incentivar las ventas aplicando descuentos.
Durante los días previos, el correo electrónico se me llenó de publicidad indeseada en el que me invitaban a adelantar las compras navideñas, o a darme unos cuantos caprichos.
Las noticias sobre descuentos, dónde encontrar las mejores gangas, cómo se preparan las tiendas para ese día, cuanto se gastaría cada español, de media, y cuales serían los objetos más vendidos, se repetían.
El mismo día escuché a gente comentando que en cuanto terminaran de trabajar, irían de tiendas a por unos artículos a los que ya le habían echado el ojo. Me pareció perfecto, porque mientras ellos estarían en atascos y en centros comerciales abarrotados, yo me iría al gimnasio. Fue una idea maravillosa, la verdad. Pocas veces he encontrado tantas maquinas libres un viernes y tanto espacio para bailar durante la clase de Zumba.
La cosa es que poca gente parecía valorar la idea de NO comprar durante el Black Friday. ¿Tanto necesitaban todas esas cosas? ¿De verdad les suponía un ahorro tan grande comprar ese día en vez de cualquier otro? ¿Cuánta de esa gente que fue de tiendas terminó gastando de más? ¿O compró cosas que utilizarán poco o nada?
La cosa es que no sentí la necesidad de comprar ese día y tampoco al lunes siguiente, bautizado como Cyber Monday. Puestos a copiar a América, ¿porqué no hacemos la cena de acción de gracias?
viernes, 6 de mayo de 2016
Cómo empezar un reto de moda minimalista
sábado, 30 de abril de 2016
Documental minimalista
- Guardar durante un año todas sus pertenencias en un trastero. Y cuando dice todo, es TODO. Por eso el mozo aparece desnudo.
- Sólo puede recuperar una cosa al día.
- No comprar nada nuevo.
sábado, 23 de abril de 2016
Reto termínalo
Abrí el cajón donde guardo el maquillaje, los pintauñas y las cremas y ahí tuve mi respuesta. Un cajón grande, a rebosar y totalmente desorganizado. Así nació mi reto termínalo.
Si alguien se quiere apuntar es muy sencillo. Es gratis, no tienes que hacer ningún click ni enviar ningún email. Es tan sencillo como buscar un rato libre, una libreta, un bolígrafo, un trapo húmedo, una bolsa de basura y seguir los siguientes pasos:
Si lo has seguido estos puntos correctamente, ahora tendrás dos montones. El de productos que vas a usar y el que vas a guardar ( lo que has metido en la bolsa de basura no cuenta, dile adiós. Sé que da pena tirar algunas cosas y más cuando están casi nuevas, pero no merece la pena poner en riesgo tu piel o cuero cabelludo con una alergia o reacción por no tirar algo que está caducado. A partir de aquí solo te queda seguir el cuarto y último paso:
viernes, 22 de abril de 2016
El gasto emocional
Lo primero es diferenciar el gasto normal del gasto emocional. Un gasto normal sería aquel que se realiza al pagar la factura de la electricidad o la comida, cosas que cubren nuestras necesidades básicas o placeres que han sido previamente pensados y planificados. El gasto emocional en cambio, se hace de forma impulsiva, nos hace sentir mejor momentáneamente adquiriendo cosas que la mayor parte del tiempo no necesitamos. Otro punto importante es que se realiza para compensar una carencia interior (no sentirnos queridos o valorados, baja autoestima) o que nos sirve para aliviar el estrés, la tristeza, la frustración, la insatisfacción, el aburrimiento, etc. Es lo que se llama Shopping-terapia. El minimalismo aboga por tener sólo aquello que es útil o que aporta belleza y alegría. Puede que un cuadro no sea útil, pero si te sientes bien al mirarlo, cumple su función.
- No estás content@ con tu vida. No te gusta tu trabajo, o lo que ganas, por eso después de tanto tiempo, tanto esfuerzo y tanto sacrificio, pensamos que nos merecemos comprar todo aquello que se nos antoje. Para eso trabajamos, ¿no? La cuestión es que no gastamos en experiencias, como un masaje, una sesión de peluquería y manicura, un fin de semana en pareja... Lo que hacemos es comprar cosas. Lo que me devuelve de nuevo al minimalismo: el espacio es limitado. Las estanterías, armarios y cajones tienen un límite de almacenaje, lo queramos o no. Si entran cosas nuevas pero no sale nada antiguo, se acumula. Después perderemos mucho tiempo, guardando, recogiendo y ordenando. Lo sé por experiencia.
- Necesidad ficticia. Estamos expuestos la mayor parte del tiempo a la publicidad. Anuncios de televisión, radio, prensa, internet, vallas publicitarias. Es un bombardeo continuo y está pensado para despertar nuestros deseos y despertar falsa necesidad. Lo veo y lo quiero. Nos pasa a todos.
- Tiempo de ocio en el lugar equivocado. Cuando era pequeña, los fines de semana estaban pensados para estar en familia, comer en casa de los abuelos, pasear, jugar en el parque, ir a la playa o a la montaña dependiendo de la época del año. Ahora las cosas son diferentes, vamos al centro comercial haga frío o calor, vamos "de tiendas" y pasa lo que tiene que pasar, vemos cosas que nos gustan y terminamos comprando.
- Crear mi armario minimalista. Gracias a este reto, sólo compro aquello que necesito reemplazar. Si no necesito nada, no tiene sentido ir de tiendas, y si voy acompañando a alguien, no compro nada.
- He inventado otro reto que he llamado, reto termínalo, consiste en no comprar más artículos de cosmética o higiene hasta que no acabe los que ya tengo.
- No miro revistas de modas, o lo hago muy poco con lo que el deseo de tener aquello que está de moda desaparece.
- Cuando quiero algo, me paro y me pregunto ¿lo necesito o sólo me gusta?
- Antes de realizar una compra, lo apunto y espero una semana, si después de siete días aún lo quiero, voy a por ello.
- Pienso en otras opciones que no sean comprar como alquilar o pedir prestado. Esto me funciona especialmente con los libros y las películas. Parte del tiempo que ya no dedico al centro comercial ha ido a parar a la biblioteca.
- Pago en efectivo, cosa que tiene algunas ventajas:
Veo a dónde va mi dinero y cuánto me queda, lo que permite mayor control que simplemente pasar la tarjeta. Si lo que compro merece la pena, no me importa desprenderme de ese dinero.
No pago de más. Los intereses de una tarjeta de crédito pueden hacer que un jersey salga muy caro.
